Después de las celebraciones del Día de Muertos, el cempasúchil dejará de verse en la ciudad, pero el limoncillo, una flor perteneciente a la misma familia, sigue presente en espacios como la sierra de Juárez, las carreteras del estado, la orilla del río Bravo, el desierto e incluso los panteones de Ciudad Juárez.
De acuerdo con el Museo del Desierto Chihuahuense, el limoncillo, cuyo nombre científico es Thymophylla pentachaeta es una planta nativa de México que destaca por sus pequeñas flores amarillas y sus hojas aromáticas, perteneciente a la familia de las Asteráceas, la misma de los girasoles, el cempasúchitl y las margaritas. Y, este año, las lluvias han incrementado su presencia en la entidad. “Sus pequeñas flores amarillas iluminan el paisaje y contrastan con los tonos ocres del desierto. Aunque puede pasar inadvertida por su tamaño, esta especie forma parte de la diversidad vegetal que hace posible el funcionamiento de los ecosistemas desérticos. Es una pequeña planta que esconde todo un mundo floral”, destacó el museo de historia natural orientado a la difusión, promoción y conservación del ecosistema del desierto chihuahuense.El limoncillo se adapta a las condiciones de las zonas áridas, puede crecer en suelos secos y pedregosos, donde sus alegres flores aportan un toque de color al paisaje del desierto chihuahuense, en tonos similares a la tradicional flor del Día de Muertos.
“Una muestra de que incluso las plantas más pequeñas tienen un lugar especial en la biodiversidad del desierto”, compartió el museo sobre la flor que se encuentra en regiones áridas y semiáridas del suroeste de Estados Unidos y México. Se trata de una flor pequeña, pero resistente, la planta puede crecer hasta unos 15 a 25 centímetros de altura, con tallos ramificados y hojas estrechas divididas en pequeños segmentos, por lo que una flor en realidad son muchas pequeñas, describió. “Lo que parece una sola flor amarilla es una inflorescencia formada por numerosas flores diminutas agrupadas en una estructura llamada capítulo, característica de las Asteráceas. Su floración puede presentarse en distintas temporadas, especialmente durante la primavera y después de las lluvias de finales del verano”, explicó. El limoncillo crece en ambientes difíciles, en matorrales, zonas desérticas y suelos arenosos, rocosos o calcáreos. Sus flores ofrecen néctar a insectos visitantes, incluidos pequeños polinizadores. “Esta especie también se encuentra en literatura botánica bajo el nombre Dyssodia pentachaeta, un sinónimo que ayuda a localizar información en fuentes antiguas. Es ideal como cubresuelo en jardines desérticos por su bajo mantenimiento, mínimo consumo de agua y aportando mucho color”, describió el museo. Y, es que, parte de esos suelos amarillos pueden verse a las afueras de Ciudad Juárez.