Aquel título, -o cabeza en lenguaje periodístico-, utilizado el 18 de octubre en este mismo espacio sobre la horca tejida por Trump para la derrota republicana fue manejado en tiempo pasado: tejió Trump la horca.
Faltaban aún casi 15 días para el tres de noviembre y para el desenlace respectivo. La predicción no requería de elementos esotéricos, ni de información exclusiva aportada por la villana favorita, la CIA, o cualquier otra agencia internacional de su tipo.
Tampoco fue aquel anuncio producto de análisis insolventes, de datos tomados al hay se va, los que llevaran a las conclusiones altamente definitivas como las planteadas.
Fue sencillo adelantar vísperas, como lo hicieron encuestadores y muchos analistas más por todo el orbe, gracias a la grotesca caja de cristal en cuyo interior colocó Donald Trump la inagotable lista de factores que cayeron como lozas sobre las espaldas de los candidatos republicanos y despedazaron cualquier esperanza de triunfo.
No escapó del fango trumpista ni el aceptable papel desarrollado por Greg Abbot como gobernador de Texas y pretendiente fallido a la reelección. No le fue tan peor como a su fiscal Ken Paxton que buscó el senado (siete y 12 puntos de diferencia respecto de los ganadores demócratas) pero igual fue arrastrado por la avalancha incontenible y destructora surgida de su propio partido en la Casa Blanca. Más de 500 millones de dólares tirados a la basura por Elon Musk.
Otros muchos bastiones rojos pasaron de manos en un abrir y cerrar de ojos; en el solo instante del marcador cruzando las boletas pero tras semana, meses, de análisis, reflexión y evaluación, esta vez sí de los candidatos, pero más de la medición a quien se colocó en trono de jefe de los abanderados, su majestad el Presidente de los Estados Unidos, el king Donald Trump.
Solo un día después de las elecciones, el miércoles, circularon imágenes de un grupo de policías tipo mercenarios del ICE metiéndose como delincuentes a una panadería en Nueva York, inmovilizaron por la fuerza a un trabajador, lo sacaron y lo desaparecieron en algunas de sus jaulas racistas, donde permanecen miles en condiciones infrahumanas.
Esa es una de las historias de espanto repetidas por miles, por decenas, centenas de miles, a lo largo de todo el territorio norteamericano. Individuos con uniforme del ICE, armados, y sin justificación legal alguna, sin orden judicial en mano; por encima no solo de cualquier consideración moral o humana sino de apego a la ley, han arremetido y siguen atacando a personas supuestas migrantes sin documentos.
Primero los golpean, los detienen, los apresan, en muchos casos los matan y hasta entonces revisan su estatus legal en el país. Han sido sobrecogedores e indignantes los numerosos episodios, donde los padres han sido arrancados de sus hijos y los niños abandonados, solos, en escuelas u hogares.
No perdonaron esas atrocidades y/o el altísimo costo de la vida ni estados teñidos de rojo permanente justo como Texas, Kansas, Carolina del Sur, Iowa…Ohio.
Era bastante previsible, entonces, que solo requerían los estadunidenses un poco de paciencia y esperar el momento de las urnas para imponer el castigo. Cambiarían de bando hasta los latinos masoquistas que actuaron como rojos hasta que la violencia policiaca arrebató de sus hogares a padres, hijos, abuelos, madres, novias, esposas, amigos. Cayeron en redadas hasta los más pochos
Había pues fecha para quitar el banquillo de la horca: tres de noviembre. Fallaron las encuestas con su margen de error más menos, pero resultó más grande la diferencia azul.
Desarrollamos aquí el 18 de octubre esencialmente los temas migratorio y la guerra que nadie quiere ni nadie pidió contra Irán (bueno, sí, Netanyahu se la pidió a Trump y muy obediente se la concedió) como factores principales en la catástrofe roja pero los norteamericanos tampoco han mostrado ninguna conformidad hacia la conducta de su presidente en política exterior.
Ha sido el hazmerreír por sus contradicciones en la costosísima guerra contra Irán. Es torpe y medroso con Xi Jinping; desobediente, fanfarrón y altanero tanto con la ONU como con la OTAN; incoherente y muchas veces absurdo con Ucrania porque ha preferido tenderse como tapete del presidente ruso, Vladimir Putin; sospechosamente aliado y protector de Israel en el genocidio cometido por “Benjy” Netanyahu contra decenas de miles de palestinos niños, mujeres y ancianos.
Algunos comunicados de corporaciones policiacas destacan que determinados operativos fueron llevados a cabo “sin disparar” un solo tiro, pues sin disparar un solo tiro el líder chino Xi Jinping, derrotó las bombas verbales que le lanzó Trump con los aranceles del 60 y 100 por ciento que pagarían las importaciones chinas a Estados Unidos, el bloqueo que advirtió sería “total” a las inversiones del país asiático, la prohibición también “total” a Tik Tok en Norteamérica, los impuestos adicionales del 10 por ciento por el fentanilo exportado desde China y hasta las respuestas o “castigos devastadoras” si China movía en su favor el estado de cosas en Taiwán.
Todo quedó en nada. Pura saliva y prácticamente nada de sustancia. Algunos ajustes financieros menores a Tik Tok y listo. Trump quedó convertido…en defensor de esa plataforma en su país! Puro material para los caricaturistas, para los memes, para los irreverentes actores de comedia.
Su falta de seriedad ha sido inaudita. Incontables veces amenazó a Irán con desaparecerlo de la faz de la tierra: "esta noche morirá toda una civilización". Atacó algunas partes y advirtió con "destruir el resto" de Irán…El país necesitaría 25 años para reconstruirse” …O “El martes será el día de las centrales eléctricas y el día de los puentes, todo en uno, en Irán”, escribía en Truth Social. Exigía a gritos y amenazas abrir el estrecho de Ormuz. Los Ayatolas apenas se inmutaron.
Hubo bombardeos, muchos, sí, pero nada comparado con las consecuencias provocadas a la economía mundial, y en particular al bumerang que le significó al propio pueblo estadunidense con severas afectaciones a su economía todavía hoy, cobrada en las urnas el martes pasado, pero con daños que tardarán décadas en recuperarse…si bajara pronto el costo de la vida.
Tarde, terminó aliándose con su admirado presidente ruso, Vladimir Putin, para comprarle más de un millón de toneladas de combustible e intentar bajar la presión de los precios en Estados Unidos, un acuerdo que sin duda será de los primeros en ser investigados por los nuevos legisladores demócratas.
Toda una tragicomedia si no se tratara de la devastadora afectación a los ingresos del pueblo norteamericano. El estrecho de Ormuz abierto no hubiera llevado el precio del barril de petróleo a más de 100 dólares ni el diesel y la gasolina al doble durante ya casi nueve meses.
Ahorita, en lugar de estar riendo y celebrando los “aplastantes” demócratas, “los mensócratas”, les dice Donald en el colmo del banalismo irracional, los republicanos lo andarían cargando en hombros.
Son incontables las muestras de pésimo manejo diplomático y político del régimen de Trump en el mundo, pero debemos finalizar con México. En una de sus incontables advertencias dijo que “si ellos no van a hacer el trabajo, nosotros lo haremos”, refiriéndose al combate al narcotráfico.
Ciertamente han sido registradas muchísimas acciones de intervención, pero físicas solo se conoce aquella muy desafortunada de la CIA en Chihuahua donde un error logístico condujo a la muerte de dos agentes americanos, dos chihuahuenses y a un escándalo mayúsculo entre el gobierno federal mexicano y el estatal de Chihuahua mientras la Casa Blanca ha preferido el conveniente silencio.
Si a esos antecedentes nos atenemos, Trump continuará apegado a su librito de amenazas contra México, contra América Latina y a seguir desechando la posibilidad de unificar criterios para el crecimiento real de la región, sin tamices ideológicos que lo impidan.
No esperemos ya nada positivo del presidente estadunidense en los dos años que le restan de mandato sino ánimos de venganza y de desquite. Si fue capaz de hundir al Partido Republicano, a sus partidarios, que puede esperar el resto del mundo.