Houston.- El asesinato de una niña de 12 años de Houston, que fue encontrada la semana pasada en el drenaje de la ciudad después de haber sido estrangulada, fue un crimen horrible.

Luego, los investigadores arrestaron a dos migrantes venezolanos y los acusaron de matar a la niña, Jocelyn Nungaray.

El segundo de los dos, compareció ante la corte este martes, a ambos se les fijó una fianza de 10 millones de dólares.

Inesperadamente, el asesinato, que destrozó una familia de Houston, se convirtió en el punto de ignición más reciente en el debate sobre inmigración, que han liderado los republicanos y los que se oponen a la inmigración y que trazaron una línea directa entre el crimen y las políticas fronterizas del presidente Biden.

El gobernador Greg Abbott de Texas urgió que se aplique la pena de muerte para los responsables del asesinato, agregando que Jocelyn “estaría viva en este momento si Biden hubiera aplicado las leyes de inmigración en la frontera”.

El senador Ted Cruz de Texas estuvo de acuerdo con eso y también el ex presidente Donald J. Trump.

Trump mencionó el nombre de Jocelyn en un discurso en Washington durante el fin de semana, sugiriendo que el asesinato podría resurgir durante el debate presidencial de este jueves, que se espera que incluya la inmigración como un tema central.

“Esos monstruos nunca deberían haber venido a nuestro país y si yo vuelvo a ser presidente, nunca estarán en nuestro país”, dijo Trump.

Un portavoz de la Casa Blanca no mencionó el estatus de inmigración de los hombres acusados en este caso en una declaración acerca del asesinato.

“Cualquiera que sea culpable de este crimen atroz e impactante deberá pagar por ello, con todo el rigor de la ley”.

Hasta en la Ciudad de Nueva York, que es demócrata, los oficiales de policía sugirieron en este año que la llegada de grandes números de migrantes, incluyendo los que fueron trasladados en camiones pagados por Texas, ha generado una “oleada de crímenes perpetrados por migrantes”.

Aunque a pesar del número de casos de alto perfil, los estudios han encontrado que los migrantes cometen menos crímenes que los residentes legales.