Calaveritas de azúcar hechas en la clase de Ciencias y versos escritos en la de Español acompañan fotografías, discos y un traje atribuido a Juan Gabriel en el altar de siete niveles de la Secundaria Técnica 30.

La ofrenda representó ayer al plantel en el concurso de la Zona 17, tras dos semanas de preparación entre estudiantes, docentes y familias, informaron las subdirectoras de gestión.

Martha Deli Rodríguez Muela, subdirectora de gestión del turno matutino, y Ángela Mireya Sandoval Peinado, del vespertino, explicaron que el montaje recuerda al compositor en su décimo aniversario luctuoso.

Eligieron al cantante por su relación con Ciudad Juárez, entre las opciones de una convocatoria que permitía homenajear a un personaje o representar las tradiciones de un estado.

El homenaje comienza antes de entrar a la biblioteca, donde se encuentra la ofrenda. Aunque la convocatoria pedía un espacio cerrado, las organizadoras decidieron extender el recorrido desde las escaleras para representar el trayecto de los difuntos. “Comienzan con un trayecto, con un camino, un sendero que los difuntos atraviesan año con año para llegar a sus ofrendas”, explicaron sobre la idea que trasladaron al plantel.

Una catrina, un xoloitzcuintle y un arco señalan el inicio del camino, detallaron las directivas. Durante la visita de ayer se observaron figuras de una guitarra, una trompeta, un micrófono, un catrín y el rostro del compositor sobre aserrín verde, amarillo, naranja y rojo; papel picado morado, amarillo, verde y naranja completa la ambientación del trayecto.

Dentro de la biblioteca se colocaron fotografías del artista, fruta, pan de muerto y un sombrero de charro. Un puente representa la unión entre vivos y muertos; los dibujos de Juan Gabriel incluyen versiones como catrín, mientras los títulos “Amor eterno”, “Querida”, “No tengo dinero” y “Siempre en mi mente” forman parte de la decoración.

Entre los objetos hay discos que las subdirectoras identificaron como autografiados por el cantante y que un maestro prestó para la exposición. También colocaron un traje que, de acuerdo con las entrevistadas, utilizó Juan Gabriel, junto con una fotografía en la que, dijeron, aparece con esa prenda. Las organizadoras explicaron que incorporaron micrófonos y notas musicales como referencias a su profesión.

La selección del personaje llevó a los alumnos a investigar aspectos de su vida y de su relación con la frontera, indicaron. Las directivas mencionaron, entre las referencias reunidas para la ofrenda, que el cantante acostumbraba comer burritos de El Centenario durante su juventud; añadieron que los alimentos del altar también responden a la comida mexicana que se coloca en esta tradición.

El trabajo se distribuyó entre 42 grupos, 21 de cada turno, con cerca de mil 800 estudiantes y alrededor de 93 trabajadores, precisaron las subdirectoras. Por grados organizaron las aportaciones de flores de cempasúchil, aserrín y calaveritas de azúcar; las familias proporcionaron materiales y los docentes llevaron a sus alumnos a colaborar durante las jornadas de clase.

El aserrín se pintó en la escuela y las piezas se acomodaron con apoyo de ambos turnos, se dio a conocer. Las actividades debían vincularse con los contenidos de cada materia: además de las mezclas para las calaveras de azúcar y los textos de Español, en Física elaboraron representaciones de pan de muerto con materiales reciclados y hubo calaveras hechas con cartones de huevo.

Las flores y el papel picado también fueron elaborados por estudiantes, explicaron las directivas. Para colocar las calaveritas literarias, seleccionaron parte de los trabajos que entregaron los alumnos, pues no había espacio para exhibirlos todos. El proyecto, añadieron, buscó aprovechar materiales reciclados y evitar elementos tóxicos; “tratamos de que fuera un trabajo colectivo, de toda la comunidad escolar”, expresaron.

La presentación ante los evaluadores contempló a seis estudiantes para explicar los niveles de la ofrenda, sus elementos y la historia del homenajeado, indicaron las subdirectoras. Los docentes de Historia los prepararon para esa intervención; también participaron en la organización cinco integrantes de la rondalla escolar, con interpretaciones de canciones compuestas por Juan Gabriel, además de una proyección para acompañar la visita.

Sandra Hernández, trabajadora de la biblioteca, relató que el reto fue reunir las propuestas de quienes colaboraron y mantener una secuencia desde las escaleras hasta el altar. “Es la combinación de tantas ideas”, expresó. “Todos opinaban de diferentes formas, pero igual tenían que tener una armonía”, añadió sobre la colocación de los elementos y la integración de la rondalla al recorrido.

Hernández se caracterizó como catrina y apoyó con el maquillaje de estudiantes. Explicó que arreglarse tomó alrededor de 40 minutos y que atender también a los alumnos requirió más tiempo; al ver la instalación terminada, dijo que le sorprendió la creatividad de sus compañeros. “Deberíamos de hacerlo más frecuente, no sólo en cuestión de fechas conmemorativas, sino en otras actividades también”, consideró.

Las subdirectoras señalaron que la actividad permitió abordar las tradiciones mexicanas con adolescentes que también adoptan celebraciones de Estados Unidos por vivir en la frontera. Explicaron que el propósito es que conozcan el origen de estas costumbres y se identifiquen con ellas, incluso cuando en sus hogares ya no se acostumbra visitar a los difuntos en los panteones.