El crecimiento económico de Estados Unidos fue sólido durante el verano, ya que las empresas inyectaron dinero en inteligencia artificial y los consumidores siguieron gastando pese a los precios altos que han agriado su ánimo antes de las elecciones intermedias de la próxima semana.

El producto interno bruto (PIB), la medida más amplia de los bienes y servicios producidos en el país, aumentó a un ritmo anual de 3.4% en el tercer trimestre, ajustado por inflación, informó el jueves la Oficina de Análisis Económico.

Fue una aceleración frente al ritmo de 2.2% de la primavera y el crecimiento más rápido en un año. El gasto de los consumidores, que representa más de dos terceras partes de la producción económica, creció a un ritmo de 3.8%.

Las sólidas cifras de gasto y crecimiento contrastan con las malas calificaciones que muchos votantes dan a la economía mientras se dirigen a las urnas en las elecciones intermedias de la próxima semana.

Las encuestas muestran de manera constante que los estadounidenses están frustrados por el alto costo de la vida y responsabilizan al presidente Donald Trump y a los republicanos del Congreso por no cumplir sus promesas de mejorar la asequibilidad.

Esa frustración tiene fundamento en la realidad. Los precios al consumidor subieron 3.5% en el tercer trimestre frente al mismo periodo del año anterior, impulsados en parte por los altos precios de la gasolina, resultado directo de la decisión de Trump de ir a la guerra con Irán. Los estadounidenses recurren cada vez más a sus ahorros para seguir el ritmo de los costos en aumento. En conjunto, los hogares ahorraron apenas 4.1% de su ingreso después de impuestos en el tercer trimestre, la tasa más baja en casi cuatro años. El ingreso después de impuestos, ajustado por inflación, aumentó en el tercer trimestre en su conjunto, pero cayó en septiembre.

"Los datos de la economía son algo para celebrar, pero se ven mejor en el papel de lo que se sienten para la mayoría de los estadounidenses", dijo Diane Swonk, economista en jefe de KPMG, una firma contable. Y aunque la fortaleza de la economía es real, dijo, está distribuida de manera desigual: los hogares ricos se benefician de portafolios bursátiles en crecimiento, mientras que los salarios, ajustados por inflación, han caído en el último año.

"Cuando se tiene una clase media muy grande y todos los botes suben con la marea, más gente se siente bien con la economía", dijo Swonk. "Esto se parece más a algunas personas en yates y otras sin ningún bote".

Aun así, los datos divulgados el jueves, que son preliminares, son la más reciente evidencia de que, aunque los estadounidenses pueden estar molestos por la inflación, no han reducido su gasto. Eso ha ayudado a mantener la economía a flote durante un periodo turbulento, pero también podría estar contribuyendo a la inflación al facilitar que las empresas trasladen los aumentos de precios a los clientes.

"Esta es una economía sobrecalentada", dijo Aditya Bhave, jefe de economía de Estados Unidos de Bank of America. "Esa es la buena noticia. La mala noticia es que la inflación es el precio que pagamos por esa economía sobrecalentada, y la inflación seguirá elevada".

Eso podría ser un problema para los funcionarios de la Reserva Federal, que intentan reducir la inflación tras cinco años por encima de su meta de aumentos anuales de precios de 2%. El miércoles, los responsables de la política monetaria decidieron no subir las tasas de interés por segunda reunión consecutiva, un enfoque gradual que, según advierten algunos economistas, corre el riesgo de permitir que la inflación se arraigue más.

En una entrevista en Fox Business, Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, dijo que las cifras de crecimiento "realmente enormes" del trimestre pasado reflejan una economía fuerte bajo Trump.

"Puedes elegir precios específicos y decir: 'Ay, estoy muy frustrado por eso', y es una preocupación legítima, un sentimiento legítimo, pero como economista hay que mirar las cosas en conjunto", dijo.

El auge de la inversión en inteligencia artificial es responsable, directa e indirectamente, de buena parte de la resiliencia de la economía. Las empresas han invertido cientos de miles de millones de dólares este año en construir centros de datos e infraestructura relacionada, y se planean billones más para 2030. Eso ha repercutido en toda la economía y ha impulsado la fortuna no solo de los fabricantes de chips y de equipo de cómputo, sino también de empresas aparentemente muy alejadas del sector tecnológico, como la productora de la pintura gris que se usa en el interior de muchos centros de datos.

La inversión en equipo creció a un ritmo anual asombroso de 20.9% en el tercer trimestre, y la inversión empresarial en conjunto creció a un ritmo anual de 12.7%, lo que explica más de la mitad del crecimiento del PIB. Esas cifras son algo engañosas, porque muchos de los chips y otras piezas que se usan en los centros de datos se producen en el extranjero y, por lo tanto, no se consideran parte de la producción nacional. Las importaciones crecieron a un ritmo de casi 20% en el tercer trimestre, en gran parte por los envíos de equipo de cómputo.

Sin embargo, las inversiones de las empresas en inteligencia artificial también requieren piezas y mano de obra nacionales. Eso ayuda a compensar la debilidad en otras áreas de la economía, en particular el mercado de la vivienda, que ha sido golpeado con dureza por las altas tasas de interés. La inversión residencial, que incluye la construcción de viviendas, se contrajo por sexta vez en los últimos siete trimestres.

"Las tasas de interés han sido altas, los precios de los insumos han ido en aumento, las elecciones intermedias se acercan, otras fuentes de incertidumbre se intensifican, y aun así estamos en medio de este auge de construcción de centros de datos", dijo Anirban Basu, economista en jefe de Associated Builders and Contractors, un grupo gremial. Sin la inteligencia artificial, dijo, "estaríamos hablando de una economía muy distinta, un mercado bursátil muy distinto y una industria de la construcción muy distinta".

No todas las empresas se benefician. Las constructoras más pequeñas han tenido dificultades para ganar los enormes contratos de centros de datos y están siendo presionadas porque los proyectos de inteligencia artificial elevan el costo de los materiales y la mano de obra.

El entusiasmo de los inversionistas por todo lo relacionado con la inteligencia artificial también ha ayudado a elevar los precios de las acciones, lo que, a su vez, ha respaldado el gasto de los consumidores, en especial el de los hogares ricos. Los economistas discrepan sobre cuán grande es exactamente el papel de este "efecto riqueza" en las sólidas cifras de gasto, pero pocos dudan de que es importante.

"La historia de la resiliencia ha tenido que ver con la conexión entre el gasto relacionado con la inteligencia artificial, los mercados de activos y el consumidor de altos ingresos", dijo Michael Gapen, economista en jefe de Estados Unidos de Morgan Stanley.

La dependencia de la economía de la inteligencia artificial como fuente de crecimiento podría convertirse en una vulnerabilidad si el auge se debilita. La preocupación ha aumentado en las últimas semanas, a medida que los inversionistas han comenzado a examinar con lupa a algunas de las empresas detrás de la expansión de la inteligencia artificial y a cuestionar si el enorme gasto rendirá frutos. La oposición comunitaria también ha provocado el retraso o la cancelación de proyectos de centros de datos en todo el país.