El Desfile fue una oportunidad para que asistentes capitalinos y extranjeros se acercaran a la tradición del Día de Muertos con una mirada profunda a las costumbres y leyendas prehispánicas.

Sentada encima de una figura de Quetzalcóatl mientras avanzaba por Paseo de la Reforma, estaba Mayahuel, ajena a la desgracia que estaba por alcanzarla.

Su larga cabellera azabache, las joyas doradas y el brillante penacho multicolor hacían a la Diosa lucir tan divina que, entre su danza, por un instante, la Diana Cazadora perdió protagonismo.

Detrás de ella se alzaba una calavera monumental, rodeada de nopales y garras ensangrentadas. Debajo, la serpiente emplumada, fluorescente, furiosa e imponente.

Ambos dioses eran amantes prófugos.

Este sábado, alrededor de las 14:00 horas, emprendieron sin saberlo un viaje con destino trágico.

Mayahuel, poseedora de una planta mágica capaz de colmar de gozo a los mortales, estaba condenada a morir a manos de sus hermanos por la traición que significó su fuga.

Quetzalcóatl sobreviviría y sembraría los restos de su amada; después de regarlos todos los días con su llanto, Mayahuel renacería convertida en maguey.

"Mayahuel, de la muerte nace el elixir" fue una de las representaciones inspiradas en leyendas prehispánicas que cautivó a los asistentes durante la décima edición del Gran Desfile de Día de Muertos.

De la Glorieta de la Diana al Zócalo capitalino, más de 4 mil participantes recorrieron Paseo de la Reforma en una procesión que juntó danza, música y color.

A lo largo del trayecto también desfilaron 12 carros alegóricos dedicados a figuras emblemáticas de la cultura mexicana, entre ellas Juan Rulfo, Juan Gabriel, Emilio "El Indio" Fernández y Nellie Campobello.

Gabriela fue una de las un millón 600 mil personas que, apostadas a lo largo del corredor delimitado para el desfile, aguardaron durante horas para presenciar el espectáculo.

"Llega la gente a formarse desde las 11 de la mañana, pero estuvo muy bien. Hubo muchísimas comparsas, es muy colorido; además, vi que ya participan muchos niños y dices qué padre que estén creciendo con estas tradiciones", comentó emocionada.

De acuerdo con el Gobierno capitalino, alrededor de 50 comparsas, colectivos y bandas provenientes de distintos estados del País participaron en la celebración.

El desfile también contó con contingentes internacionales que presentaron propuestas como El mundo sobrenatural: los mitos y creencias en Bali, de la Embajada de Indonesia; Trajinera de la amistad. China y México más cerca, de la Embajada de China; y la comparsa ciudadana Nos llaman cumbia. Comparsa México-Colombia.

"Me llamó mucho la atención que hubiera carros alegóricos de otros países. Son lugares que nunca imaginarías ver en un desfile de Día de Muertos en México. Qué padre que participen y le den esa importancia", añadió Gabriela.

Sin embargo, su favorito fue el carro alegórico dedicado al "Divo de Juárez".

Encabezado por un imitador de Juan Gabriel que ondeaba un abanico y sostenía una flor de cempasúchil, mientras volutas de humo verde y rosa anunciaban su llegada, el contingente evocaba los históricos conciertos que el cantautor ofreció en el Palacio de Bellas Artes.

Cubierto por un telón adiamantado y rodeado de flores y mariposas, el tapanco servía de escenario para seis calaveras monumentales ataviadas con extravagantes vestuarios inspirados en distintas etapas artísticas del intérprete.

La popularidad del carro fue tal que decenas de asistentes no se resistieron a levantarse de sus asientos para una ovación.

"Ya teníamos muchas ganas de venir. La verdad es que le invierten mucho dinero y esfuerzo. El de Juan Gabriel me maravilló. Me quedo con ganas de regresar y planearlo mejor. Espero que sigan haciéndolo así y que el próximo año les quede todavía mejor", relató Marcos, quien viajó con su familia desde Baja California Sur exclusivamente para ver el desfile, antes de inmortalizar el momento en una polaroid.