Esta noche, antes de ir a dormir, los juarenses deberán atrasar su reloj una hora para entrar en el Horario de Invierno desde el domingo 1 de noviembre.

A las 2:00 de la madrugada, el horario se atrasará una hora (pasando de las 2:00 a la 1:00). Este cambio marca el regreso al horario estándar, con más luz en la mañana y menos en la tarde. La misma transición horaria es efectiva para El Paso, Texas.

Sin embargo, con este cambio, se desfasará el horario de Juárez con la ciudad de Chihuahua y el resto del país hasta marzo próximo.

El Horario de Verano se eliminó en la mayoría del país en 2022. El de Invierno sigue aplicándose en zonas fronterizas con Estados Unidos con el fin de alinear actividades con los estados vecinos del norte y así facilitar acuerdos comerciales.

De esta manera, solamente en municipios del norte de México se aplica un horario estacional, y 33 municipios del país, entre ellos Juárez, siguen ajustando su reloj, de acuerdo a lo establecido en la Ley de los Husos Horarios en los Estados Unidos Mexicanos.

En el estado de Chihuahua también tendrán que atrasar una hora su reloj en Coyame del Sotol, Ojinaga, Manuel Benavides, Janos, Ascensión, Praxedis G. Guerrero y Guadalupe.

Además, este cambio de horario estacional aplica en los municipios de Acuña, Allende, Guerrero, Hidalgo, Jiménez, Morelos, Nava, Ocampo, Piedras Negras, Villa Unión y Zaragoza en Coahuila; Anáhuac en Nuevo León; Nuevo Laredo, Guerrero, Mier, Miguel Alemán, Camargo, Gustavo Díaz Ordaz, Reynosa, Río Bravo, Valle Hermoso y Matamoros, en Tamaulipas.

De acuerdo con especialistas, el Horario de Invierno genera diversos efectos en el cuerpo humano, la rutina diaria y el consumo de energía. Al amanecer más temprano, las actividades matutinas se realizan con más luz natural, pero a cambio las tardes se vuelven más cortas y oscurece más temprano.

Diversos estudios médicos muestran que la transición al Horario de Invierno reduce temporalmente el riesgo de sufrir infartos miocárdicos y accidentes cerebrovasculares, ya que el cuerpo resiente menos el cambio que cuando se le “quita” una hora de sueño.