El Niño es el recurrente agente de caos natural del planeta, que altera los patrones climáticos, dispara las temperaturas globales y suele alcanzar su máxima fuerza para diciembre. Aparece a intervalos irregulares y no hay dos eventos iguales. Los científicos miden su magnitud por cuánto suben por encima de la norma las temperaturas en el océano Pacífico, pero no pienses que tienes que vivir cerca del Pacífico para experimentar El Niño: se pronostica que el de este año será el más fuerte jamás registrado y sus efectos serán globales. Entonces, ¿qué significa esto? Sigue leyendo para encontrar respuestas a tus preguntas más apremiantes sobre los conceptos básicos, qué hace, qué tan fuerte es y cómo puedes prepararte.

¿Qué es El Niño?

LA RESPUESTA CORTA:

El Niño es un patrón climático natural impulsado por un calentamiento inusual del este del océano Pacífico tropical. Cambia los sistemas climáticos en todo el mundo durante meses o incluso años a la vez.

LA RESPUESTA LARGA:

El Niño es un patrón climático natural que reaparece cada pocos años. Suele desarrollarse en la primavera o verano del hemisferio norte, se intensifica durante el otoño y alcanza su punto máximo durante el invierno.

No es una tormenta en sí, sino más bien el andamiaje atmosférico sobre el cual se construye el estado global del tiempo. Un fenómeno de El Niño no garantiza un invierno lluvioso en California o una Navidad templada en la ciudad de Nueva York, pero inclina considerablemente las probabilidades a favor de que eso ocurra.

Piensa en El Niño como un baile entre el océano y la atmósfera. A medida que los vientos en el Pacífico tropical se debilitan, el agua cálida que normalmente se habría visto obligada a quedarse cerca de Indonesia, en cambio, se desplaza hacia el este y arrastra consigo la principal zona de actividad de tormentas eléctricas del océano. Este cambio actúa como una gran roca arrojada a un arroyo y se propaga por la atmósfera para alterar los patrones meteorológicos en todo el mundo.

“Veo a El Niño como un artista que proporciona algunos bocetos preliminares a grandes rasgos sobre lo que podemos esperar para las próximas temporadas”, dijo Michelle L’Heureux, experta en El Niño de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por su sigla en inglés). “Pero los detalles del retrato final serán determinados por eventos que no podemos predecir con meses de anticipación”.

¿Por qué se le da tanta atención a este Niño?

Principalmente, por su escala que rompe récords. Y porque llega después de varias décadas de eventos de gran impacto que aumentaron la conciencia sobre este fenómeno.

Cuando un devastador fenómeno de El Niño en el invierno de 1982-83 mató a miles de personas en todo el mundo, eso sirvió como un llamado de atención. El desastre desencadenó dos esfuerzos, uno dentro de Estados Unidos y otro a nivel internacional, para financiar y construir una red de observación capaz de pronosticar futuros fenómenos de El Niño. Para mediados de la década de 1990, los científicos finalmente pudieron predecir un fenómeno de El Niño con meses de anticipación. Pero quedaba un obstáculo principal: no podían predecir de manera confiable la fuerza de un evento.

Luego vino El Niño de 1997-98. Se convirtió en el estándar de oro para los supereventos, famoso por causar inundaciones catastróficas en California y por transformar “El Niño” en un nombre familiar. En los meses previos al invierno, dominó las charlas de oficina y, una vez que llegaron las lluvias torrenciales, se convirtió en el chivo expiatorio por defecto para cualquier clima inusual.

Ben Kirtman, científico del clima de la Universidad de Miami, guarda en su escritorio un recuerdo de ese infame invierno: una taza que le regaló un colega que dice: “Échale la culpa a El Niño”.

“Resultó que cada uno de los eventos meteorológicos durante ese ciclo del 97-98 era: ‘Ay, debe de ser El Niño’”, dijo Kirtman.

Los pronosticadores han advertido sobre un inminente El Niño durante casi un año. Muchos modelos predictivos han señalado un evento formidable y algunos apuntan a un escenario sin precedentes.

Ese potencial de extremos insospechados ha impulsado una intensa cobertura mediática. La fuerte señal también brinda a los meteorólogos y climatólogos una mayor confianza para pronosticar las tendencias meteorológicas invernales. Pero Kirtman advirtió que no se deben tratar los patrones históricos como garantías absolutas.

Los científicos del clima pueden predecir la fuerza de un El Niño y lo que esa fuerza puede significar para los patrones meteorológicos, pero a medida que las tormentas se acercan o los patrones meteorológicos varían, El Niño es solo uno de l

¿De dónde proviene el nombre ‘El Niño’?

Hace siglos, los peruanos notaron que, en ocasiones, peces tropicales aparecían de forma inesperada en sus costas alrededor de Navidad. Llamaron al fenómeno “El Niño” por “el Niño Jesús”.

Por supuesto, llevó siglos armar el panorama general y descubrir que era el calentamiento del Pacífico lo que alteraba los patrones meteorológicos en todo el mundo.

Antes de eso, los eventos de El Niño azotaron durante años a naciones que no tenían noción de las fuerzas que los impulsaban. Un gran El Niño en 1887-88 provocó condiciones devastadoramente secas en Brasil, India, China y partes de África, y contribuyó a hambrunas que causaron la muerte de un estimado del 3 al 4 por ciento de la población mundial.

Algunos académicos incluso afirman ver las huellas de El Niño en las crisis políticas y económicas del antiguo Egipto y en la caída de la civilización moche en el actual Perú, hace más de mil años.

¿Cuándo terminará El Niño?

Los eventos de Niño rara vez duran más de un año. La acumulación de agua cálida en el Pacífico central y oriental se disipa, por lo general, en los primeros meses del año calendario después de que se forma. Los vientos alisios vuelven a la normalidad.

Sus efectos pueden persistir después de que termina de manera oficial: El Niño de 1991 dio lugar a una temporada de huracanes en el Atlántico por debajo del promedio, muy parecida a la de este año. Ese El Niño se debilitó a principios de 1992, pero aun así ayudó a retrasar el inicio de la temporada de huracanes de ese año, que comenzó oficialmente el 1 de junio. El primer ciclón tropical de la temporada no se formó hasta agosto, pero ese ciclón, el huracán Andrew, se intensificó rápidamente hasta convertirse en uno de los huracanes más mortíferos y costosos en la historia de Estados Unidos.

También hay evidencia de que el cambio climático provocado por el ser humano está causando que las fuertes condiciones de El Niño oscilen con mayor frecuencia hacia una fase opuesta: la Niña. Entre las consecuencias de La Niña, quizás la más notable para Estados Unidos sea el aumento de la actividad de huracanes en el océano Atlántico.

¿Qué hace El Niño?

El Pacífico, el océano más grande del mundo, influye en la actividad atmosférica de todo el mundo. Así que, cuando el agua cálida se desplaza en el Pacífico, los patrones globales de humedad y calor también lo hacen. Durante un fenómeno de El Niño, algunas regiones podrían experimentar inundaciones torrenciales, mientras que otras se ven sumidas en una sequía severa. Y gran parte del mundo se calienta.

Los eventos de El Niño también reconfiguran la actividad mundial de los ciclones tropicales, determinan qué cultivos prosperan o se pierden y alteran la propagación de enfermedades transmitidas por vectores. Bajo la superficie, los efectos en cadena son igualmente profundos: los niveles del mar cambian, los arrecifes de coral se blanquean y las principales pesquerías colapsan, incluso mientras otros ecosistemas marinos disfrutan de un respiro temporal.

¿Qué sucede durante un evento fuerte de El Niño?

Los cultivos pueden perderse. Millones de personas pueden pasar hambre. Las inundaciones pueden provocar desplazamientos generalizados. Y la recuperación puede tardar años. Un estudio de 2023 atribuyó billones de dólares en pérdidas de ingresos mundiales a los grandes eventos de El Niño en 1982-83 y 1997-98.

Si bien los efectos difieren de una región a otra, los científicos están seguros de una consecuencia mundial: el mundo se calienta.

Los eventos de El Niño tienden a elevar la temperatura promedio del planeta durante el año en que se forman y el promedio se dispara aún más al año siguiente, a medida que el calor del Pacífico se sigue disipando. Y esto se suma a los cambios en la atmósfera provocados por el ser humano que están calentando el planeta de manera progresiva.

Los tres eventos fuertes de El Niño más recientes se formaron en 1997, 2014 y 2023. Cada uno de esos años, en su momento, se convirtió en el más caluroso registrado, solo para ser superado más tarde por 1998, 2016 y 2024. Ahora, los científicos predicen de manera generalizada que 2027 será el año más caluroso que los humanos hayan experimentado.

¿El Niño traerá más nieve a Norteamérica? ¿Menos?

La respuesta corta es que depende.

En la Sierra Nevada y las montañas Rocosas del sur, es probable que aumenten las nevadas. En estas regiones, una corriente en chorro desplazada suele generar precipitaciones por encima del promedio junto con temperaturas invernales frías, lo que aumenta de manera significativa las probabilidades de fuertes nevadas en las montañas.

Las montañas Rocosas del norte se enfrentan a la situación opuesta. Debido a que las tormentas se desplazan hacia el sur durante los años de El Niño, el noroeste del Pacífico, las montañas Rocosas del norte y el oeste de Canadá a menudo terminan más secos y templados de lo normal.

Atrapados en el medio están lugares como Colorado, donde las señales atmosféricas opuestas en gran medida se anulan entre sí. Al enfrentar las mismas probabilidades de tener una temporada de nieve por encima o por debajo del promedio, es notoriamente difícil hacer pronósticos sobre las montañas Rocosas centrales. Colorado, al igual que gran parte del oeste estadounidense, tuvo muy poca nieve el invierno pasado, lo que devastó muchos centros de esquí y dejó montañas y embalses resecos.

En las llanuras del norte, los Grandes Lagos y el noreste de Estados Unidos, El Niño tiende a ser cálido. Las temperaturas más altas a menudo reducen el total de nevadas.

El sur de Estados Unidos también sigue siendo una incógnita. Si bien una cinta transportadora de tormentas en el sur proporciona humedad abundante, cómo o si esa precipitación llega al suelo depende por completo de si las breves intrusiones de aire frío pueden avanzar lo suficientemente al sur como para producir lluvia helada, aguanieve o nieve.

Esos mismos sistemas frecuentemente se desplazan hacia el norte por la costa este como poderosas tormentas del noreste. Pero como el tercio norte del país registra temperaturas más cálidas que el promedio durante El Niño, estas tormentas costeras a menudo producen lluvia o hielo traicionero en lugar de solo nieve.

Aun así, la alta frecuencia de este tipo de tormentas significa que las grandes nevadas aún son una clara posibilidad. Solo se necesita que un sistema sobreviva a las condiciones adecuadas para dejar caer suficiente nieve como para interrumpir la vida cotidiana durante unos días.

¿Qué ocurre típicamente en la costa este?

“Los lugares de la costa este pueden ver que sus típicos días de inundaciones anuales aumentan entre un 200 y un 300 por ciento durante un evento fuerte de El Niño”, dijo William Sweet, oceanógrafo de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica.

A lo largo del Atlántico, la culpa la tiene la atmósfera, en lugar del océano. Una cinta transportadora de tormentas invernales barre los estados del golfo de México e impulsa vientos hacia las costas del Atlántico.

De octubre a abril, las localidades costeras entre Nueva York y Georgia habitualmente rompen los récords de inundaciones por marea alta, no solo durante las tormentas invernales severas, sino también en días soleados sin ninguna tormenta a la vista.

“Comunidades como Atlantic City, Nueva Jersey, y Charleston, Carolina del Sur, ven regularmente que las frecuencias de las inundaciones se disparan drásticamente durante las temporadas activas de El Niño”, dijo Sweet. Con los niveles del mar de referencia ya elevados, cada tormenta que pasa desata una nueva ola de inundaciones costeras.

¿Qué pasa con California y la costa oeste?

California recibe la mayor parte de su precipitación anual en el otoño y el invierno. Incluso sin El Niño, esa precipitación a menudo llega en forma de tormentas feroces que pueden dejar caer cantidades significativas de lluvia en poco tiempo, lo que provoca inundaciones o deslizamientos de tierra.

El Niño puede traer más: más tormentas, más lluvia, más inundaciones, más erosión costera.

Una y otra vez este verano, marejadas gigantes provenientes de huracanes lejanos azotaron la costa, especialmente en el sur de California, y empujaron olas dañinas hacia las casas frente al mar. El Niño ayudó a que esta temporada de huracanes fuera activa en el Pacífico y también contribuye a niveles del mar anormalmente altos a lo largo de toda la costa oeste.

Este invierno, los efectos cotidianos de El Niño dependerán de la cantidad de tormentas, su fuerza y el tiempo entre ellas.

“Si tuviera que apostar, diría que vamos a tener lluvias por encima del promedio, pero un factor más importante es la distribución de esa lluvia”, dijo Jan Null, meteorólogo veterano y expronosticador principal del Servicio Meteorológico Nacional.

Si las tormentas están espaciadas, las inundaciones se minimizan y la lluvia y la nieve son en su mayoría beneficiosas, ya que alimentan ríos y embalses. Pero las tormentas consecutivas pueden hacer que los ríos se desborden y crear inundaciones costosas y potencialmente mortales. Un solo sistema sobrecargado también podría estancarse sobre tierra firme y causar inundaciones peligrosas. El estado tiene dificultades para capturar y almacenar el agua para usarla en años secos.

La temporada puede desarrollarse de manera diferente en todo el estado. En los siete eventos de El Niño más fuertes que han ocurrido desde 1950, el sur de California recibió precipitaciones por encima de lo normal durante el invierno en todos excepto en uno. El norte de California también suele terminar más húmedo en un año de El Niño, y hasta ahora la señal para este año es que es probable que esto vuelva a suceder.

Más al norte, hacia Washington, Oregón y el suroeste de Canadá, los años de El Niño a menudo pueden ser más secos y cálidos de lo habitual.

¿Es este El Niño más fuerte debido al cambio climático?

Por un lado está El Niño en sí, el patrón de cambios en el océano Pacífico y la atmósfera sobre él. Y luego están los efectos de El Niño en el clima de todo el mundo.

Esos efectos meteorológicos ocurren en el contexto de un clima cada vez más cálido que ya está potenciando los aguaceros, las sequías y los incendios forestales. Así que cuando El Niño causa tales peligros hoy en día, es más probable que sean más intensos de lo que habrían sido durante un evento previo de El Niño de igual fuerza.

Ahora bien, ¿El Niño en sí se vuelve más intenso debido al calentamiento global? Es difícil decirlo. Algunas investigaciones sugieren que la respuesta es sí: a medida que las aguas del Pacífico se vuelven más cálidas y menos saladas debido al aumento de las lluvias, se vuelve más fácil que se formen eventos fuertes de El Niño. Las temperaturas de la superficie del mar en el área de interés para la formación de El Niño han batido récords, como muestra el siguiente gráfico.

¿Qué determina la fuerza de El Niño?

Por un lado está El Niño en sí, el patrón de cambios en el océano Pacífico y la atmósfera sobre él. Y luego están los efectos de El Niño en el clima de todo el mundo.

Esos efectos meteorológicos ocurren en el contexto de un clima cada vez más cálido que ya está potenciando los aguaceros, las sequías y los incendios forestales. Así que cuando El Niño causa tales peligros hoy en día, es más probable que sean más intensos de lo que habrían sido durante un evento previo de El Niño de igual fuerza.

Ahora bien, ¿El Niño en sí se vuelve más intenso debido al calentamiento global? Es difícil decirlo. Algunas investigaciones sugieren que la respuesta es sí: a medida que las aguas del Pacífico se vuelven más cálidas y menos saladas debido al aumento de las lluvias, se vuelve más fácil que se formen eventos fuertes de El Niño. Las temperaturas de la superficie del mar en el área de interés para la formación de El Niño han batido récords, como muestra el siguiente gráfico.

Un estudio reciente utilizó esqueletos de coral de las islas Galápagos para reconstruir la actividad de El Niño durante el último milenio y descubrió eventos más frecuentes y más fuertes desde el siglo XIX, cuando la actividad industrial comenzó a calentar el planeta.

Entonces, ¿por qué este es más fuerte?

Este El Niño se formó solo tres años después del último gran episodio, lo cual, según los estándares de El Niño, es un intervalo muy corto. ¿Es una coincidencia o parte de una tendencia? Podrían pasar años antes de que los investigadores se pongan de acuerdo sobre la respuesta.

Por ahora, lo que los científicos pueden decir es que todos los elementos que conforman un El Niño sencillamente se alinearon este año. Durante eventos anteriores, la delicada interacción entre el océano y la atmósfera que produce las condiciones para El Niño no siempre ha sido tan fluida.

“Pero esta vez, la atmósfera está colaborando muy, muy bien”, dijo Wenju Cai, un científico climático de la Universidad Oceánica de China. “Está respondiendo al océano con mucho mucho entusiasmo”.

¿Necesito saber qué es una onda de Kelvin?

Para los científicos, las ondas de Kelvin son un sello distintivo de El Niño, aunque el nombre es un poco engañoso. Estas no son olas oceánicas como aquellas con las que estás más familiarizado. No son tsunamis ni muros de agua. No forman crestas ni rompen cada pocos segundos como las de una playa.

Son más bien como enormes procesiones ondulantes de agua levantadas durante El Niño por ráfagas de viento en el Pacífico tropical. Primero se dirigen hacia el este, rumbo a América del Sur. Cuando encuentran la costa, su energía se propaga a lo largo del litoral, con un pulso hacia el norte y otro hacia el sur, y elevan el océano a su paso. Al combinarse con marejadas y mareas, este impulso adicional a los niveles del mar puede provocar inundaciones y erosión.

¿Qué puede hacer la gente para estar preparada?

Bastante. Los episodios de El Niño son eventos de desarrollo lento. Y la gente a menudo cuenta con meses de aviso previo sobre la formación de episodios de El Niño, gracias a las boyas de monitoreo en el Pacífico.

Algunos gobiernos han tomado medidas para crear reservas de cereales y han alentado a los agricultores a sembrar semillas resistentes a la sequía. Los grupos humanitarios han hecho llamamientos para recaudar fondos y están ubicando ayuda alimentaria en zonas que esperan que sean duramente golpeadas.

Aun así, los episodios de El Niño causan muchos problemas en muchos lugares, de formas que pondrían a prueba el sistema de ayuda incluso en los mejores tiempos. Los recortes de financiamiento de naciones como Estados Unidos han dejado vacíos en el sistema mundial de prevención y respuesta a desastres. Este fenómeno de El Niño podría causar que casi 50 millones más de personas en todo el mundo experimenten hambre aguda, un aumento de aproximadamente una quinta parte, según el Programa Mundial de Alimentos de la Organización de Naciones Unidas.

¿Cómo se puede predecir lo que pasará?

Los científicos climáticos han podido rastrear el aumento de la intensidad de El Niño de este año con mucha antelación. Pero lo que es menos predecible con meses de anticipación es cómo afectará directamente un día específico, un lugar o una tormenta de nieve.

Los meteorólogos saben que, en promedio, por ejemplo, El Niño tiende a provocar inviernos más húmedos en California e inviernos más cálidos en el noreste de Estados Unidos. A los modelos estadísticos históricos se los alimenta con datos sobre patrones pasados de El Niño para predecir cómo se comportará el próximo, pero han tenido dificultades para seguir el ritmo del calor extremo del océano este año.

El Niño es solo un ingrediente en una sopa de otras condiciones atmosféricas que también desempeñan un papel en lo que realmente sucede en el terreno cada día.

En la mayoría de los casos, un pronóstico para un lugar y momento específicos se puede conocer solo con unos pocos días de anticipación. Podrías ver alertas de una tormenta de nieve con dos semanas de antelación, pero es solo en los días justo antes de su llegada que incluso los pronosticadores más expertos pueden estar más seguros de lo que hará.

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